La red es sólo por si acaso

 Si de verdad quiere lograr el plan A, ¡comience por dejar de acariciar el plan B! Esa es una artimaña del inquilino eterno de nuestra cabeza, el Autosaboteador de Metas, famoso por hacer lo que sea con tal de tener alguna sensación de tranquilidad. Fue él quien inventó eso de “Si el plan B no funciona recuerde que el alfabeto tiene muchas letras más”.

Piense en su manía más vergonzante. Ubíquela. Recréela en su cabeza. Ahora piense qué le ruborizaría más: ser pillado en el clímax de la ejecución de su [deliciosa] maña o ser sorprendido con unos parlantes conectados a su cerebro que amplificaran (¡sin editar!) lo que piensa de las cosas cuando le pasan. Difícil, ¿no?

De manera independiente a las convicciones religiosas (o a la ausencia de las mismas) en cada uno de nosotros, la Felicidad sí encuentra en la vida espiritual un componente determinante.

10:17:14

Además de “sentirse culpable por todo”, ¿qué otro talento tiene usted? En este mundo, mientras unos tienen vocación de servicio, otros de investigación, etc., hay muchos que tienen (que tenemos) vocación de culpa. Comprendemos que sentirnos mal por el pasado es tan útil como llorar sobre la leche derramada pero insistimos en sentirla sin fijarnos en el lío adicional: la culpa, como las hamburguesas, suele venir en combo. En este caso con miedo y vergüenza. Y en combo agrandado, claro.

Sábado, 22 Octubre 2016 20:46

El drama sublime de querer odiar y no poder

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Lo único que causa más insomnio que una rabia bien enconada es querer odiar y no poder. Por eso el desafío es tan extraño y la vez tan divino: porque a veces sucede que aunque hayamos pasado todas las desventuras emocionales que se puedan vivir con alguien, sentimos que no tenemos absolutamente nada qué perdonarle.

 

Cuando algo (o alguien), por fascinante que sea, se mantiene en la categoría de “enloquecedor”, “delicioso” (o como prefiera llamarlo) pero usted impide que adquiera estatus de “indispensable”, una sonrisita de seguridad se dibujará automáticamente en su rostro. Ya que hay cosas frente a las cuales no vale la pena desgastarse tratando de entender su por qué sino que basta con entender cómo son, esta reflexión es crucial para su felicidad: por alguna causa, mientras algo le importe demasiado, no le va a pasar o no va a durar. La vida suele apartarnos de lo que creemos imprescindible. Por eso es que a veces nos ocurren cosas positivas y nos decimos “Ah: ¡si esto me hubiera pasado hace 10 años, cuando tanto lo soñaba!”. Eureka: si le hubiera pasado hace 10 años, cuando tanto lo soñaba, con seguridad se habría enganchado.

Sylvia Ramírez, Life Coach, PNL, PNL en ventas, persuasión, Personal Branding, conferencia de felicidad, conferencia de motivación, conferencia de marca personal, Diseño de Marca Personal, Asesoría de Imagen, Bogotá, Colombia, Felicidad, Felicidad en las Empresas, Empresas Felices, Speaker, Conferencista, Conferenciante, Endomarketing, Coach de Felicidad, columna de felicidad, temas de felicidad, lingotes de felicidad, odio a mi jefe, 10 blogueras influyentes, 10 bloggers, mujer moderna, liderazgo, recursos humanos, rrhh, se puede ser feliz, vida feliz, coach de felicidad, Sylvia Ramirez coach, customer experience, servicio al cliente, experiencia de cliente, empoderamiento femenino, liderazgo femenino, mujeres al poder, mujer líder, america latina, latam, latinoamerica, hispanoamerica, mexico, congreso, seminario, workshop 

Si lo que menos tenemos es tiempo, ya no es tan cierto que “El tiempo es oro”: a juzgar por su escasez, las horas del adulto se cotizan por lo menos al precio del platino (o hasta del plutonio). La mayoría de nosotros se siente viviendo contra el reloj porque por lo general se pasa su vida trabajando. En ese estado actual de cosas el silogismo que rige la cotidianidad del humano en edad productiva hoy es simple: el 75% del tiempo que estamos despiertos lo invertimos en trabajar y las cosas que pasan en la oficina no se quedan allá sino que nos acompañan, como la sombra, hasta la casa (¡hasta la cama!); por lo tanto, vivir un infierno en el trabajo es prácticamente una garantía de vivir un infiernito personal.

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